El muro que limita a la comunidad sorda en El Salvador

¿Cuáles son los retos que enfrentan las personas sordas en el país? Exclusión social, falta de oportunidades laborales y acceso a educación, son algunas de las barreras que limitan a sordos para poder desarrollarse dentro de la sociedad. El Salvador aún no logra garantizar que las personas con discapacidad auditiva puedan incluirse en las dinámicas de la ciudad de la misma manera en que lo hacen los oyentes.

Por Graciela Barrera y Michell Hernández

En El Salvador hay 88,398 personas con discapacidad auditiva, según estadísticas de 2015 del Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad (CONAIPD), para atenderlas a todas ellas solo existen cinco escuelas para sordos, según el Ministerio de Educación (MINED). Esto marca una brecha entre personas oyentes y sordas. Rebeca Soundy, una mujer de piel blanca y cabello rubio, es reflejo del doble esfuerzo que deben realizar las personas sordas para poder salir adelante en el país. Soundy es licenciada en Educación Especial de la Universidad Evangélica de El Salvador. Su condición y todas las barreras que ha tenido que enfrentar a lo largo de sus 27 años la han motivado a proponer soluciones para cruzar el gran muro de exclusión que enfrentan las personas con discapacidades en el país.

Becky Soundy TV es el nombre del canal de Youtube de Rebeca Soundy. Es por medio de esta red social que comparte como ella lo denomina “mi mundo en señas”. Soundy enseña a sus 20,400 suscriptores consejos para aprender lengua de señas, además, comparte experiencias personales, como cuando le enseñó Lengua de Señas Salvadoreña (LESSA), al presidente actual, Nayib Bukele. Todos los esfuerzos de Soundy han logrado un gran reconocimiento en el país. Sin embargo, todo lo que ha logrado ha requerido sacrificios y retos tanto para ella como para su familia.

Ser sordo en El Salvador

En los últimos años la palabra inclusión ha formado parte de los discursos de organizaciones, funcionarios, activistas y líderes en el país. No obstante, entre los grupos de personas más excluidas se encuentran los sordos, a quienes su tipo de discapacidad los vuelve más invisibles. Rebeca Soundy comenzó a asistir a una escuela solo de sordos a sus once años. Ahí le enseñaron lengua de señas, con el paso del tiempo los retos aumentaron. Tuvo que recibir clases junto a personas oyentes y sordas. Para Soundy esta fue una etapa muy complicada porque la escuela para personas sordas solo enseñaba lo básico: las señas. Rebeca aún a sus 11 años no podía leer ni escribir. Esto es solo una representación de las desigualdades que se marcan desde la infancia entre sordos y oyentes.

Becky, como la llaman sus conocidos y seguidores en las redes sociales, recuerda lo difícil que era para ella junto a sus demás compañeros sordos comprender los contenidos que impartían en la escuela. “Era muy difícil aprender en la escuela, no se entendían las clases, y uno de los grandes problemas es que no teníamos intérprete, para eso hay que pagar”, dijo. Soundy es una de las personas privilegiadas a quien sus padres sí podían pagarle un intérprete que la acompañara y le facilitara su aprendizaje. “Mi papá y mi mamá trataban la manera de pagar pero salía muy caro más o menos unos 300 dólares mensuales”, explicó.

El informe Alternativo El Salvador 2014-2018, elaborado por la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) junto a organizaciones de y para personas con discapacidad, menciona que en el país solo existen 14 intérpretes de LESSA reconocidos por las organizaciones de personas sordas. Esto implica que la exclusión para las personas con limitación auditiva en el país se perpetúe. Además, el mismo informe agrega que esto demuestra la ausencia de estrategias para el desarrollo lingüístico de la LESSA, la formación y acreditación de intérpretes a nivel nacional, esta como una de las grandes barreras que retrasan la inclusión para las personas sordas en el país.

Por otro lado, el informe de Rendición de Cuentas del CONAIPD de 2017 establece  como uno de sus principales retos “la creación de un Servicio Nacional de Intérpretes de LESSA, el MINED y el CONAIPD, sea la entidad estatal responsable para la formación, selección y acreditación de intérpretes…”, afirma el informe.

Sara Molina es prima de Rafael Mejía, quien es una persona sorda. Ella junto a sus 12 familiares aprendieron a comunicarse con Mejia por lengua de señas. Su primo solamente pudo cursar hasta séptimo grado, ahora él tiene 36 años y hasta hoy no ha logrado ser independiente, necesita que lo acompañen siempre porque es muy difícil salir y encontrar a personas que puedan comunicarse por medio de LESSA. Molina mencionó que una de las grandes limitantes es que la mayoría de personas en el país ni siquiera se interesan por aprender lengua de señas. “Ojalá se le prestara el mismo interés como al inglés, ahora todos quieren aprender inglés, pero lastimosamente nadie se preocupa por incluir a las personas sordas, no es importante aprender LESSA”, argumentó.

Un sistema educativo excluyente

No se pueden cumplir los derechos humanos si se ignoran las necesidades básicas de un grupo de personas. En El Salvador las personas sordas enfrentan una gran cantidad de problemas para desarrollarse en cualquier ámbito en el que se desarrolla un oyente, uno de los más importantes es el educativo.

Existen grandes barreras de comunicación entre sordos y oyentes, y es que la única forma efectiva de comunicarse que tienen las personas con discapacidad auditiva es a través de la Lengua de Señas Salvadoreña (LESSA). El 95 % de los sordos en el país usan esta lengua, según la Asociación Salvadoreña de Sordos, 2015. 

Sin embargo, pese a que existen pocas escuelas para todos los sordos que habitan en El Salvador, el sistema educativo no brinda intérpretes en educación básica a las escuelas de oyentes, y en educación superior, únicamente en la Universidad de El Salvador. 

Las oportunidades que tienen las personas oyentes, no son las mismas que tienen las personas sordas. El sistema educativo necesita ser inclusivo, y estar preparado para recibir a las personas con discapacidad, pese a que es su responsabilidad atender las necesidades de este grupo.

El artículo 44 de la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural, reformada en 2014, establece que “Se reconoce la lengua de señas salvadoreña – LESSA como la lengua natural y oficial utilizada por las personas sordas salvadoreñas, en consecuencia; es obligación del Estado velar por su enseñanza y conservación”.

De acuerdo a la investigación Un  Diagnóstico Comparativo de los Discursos Identitarios de la Comunidad Sorda Salvadoreña de estudiantes de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), la falta de interés sobre la LESSA como vehículo para el ejercicio y el goce pleno de derechos de los sordos es un factor determinante para que la comunidad sorda no crea en la estructura institucional del país en términos generales. 

Es por ello, que algunos jóvenes como Soundy realizan esfuerzos independientes para poder impulsar y apoyar los derechos de la comunidad sorda, haciendo conciencia a la población sobre esta problemática y a la espera que pronto puedan surgir esfuerzos significativos para que los jóvenes sordos de El Salvador, a pesar de la limitaciones, continúen estudiando y desarrollándose.

Limitantes de los maestros que enseñan a las personas sordas

Impartir clases a personas sordas también supone grandes retos para los profesores. Lidia Ocampo es maestra del Complejo Educativo para Sordos Licenciada Griselda Zeledón, y desde 2019 da clases de español a niños y jóvenes con discapacidad auditiva, desde primero hasta noveno grado. Ella observa en sus alumnos, que oscilan entre los seis y 16 años, que ingresan a la escuela con un nivel pobre de su primera lengua, la lengua de señas, porque la mayoría de miembros de la familia no la domina. Lidia mencionó que percibe que sus estudiantes viven como extranjeros en sus propias casas. Además, para ella el tiempo en las aulas es insuficiente para que los alumnos puedan aprender bien, semanalmente solo se imparten tres horas clase.

Sin embargo, la mayor limitación no es el tiempo, en palabras de Ocampo “la mayor limitación es que no se cuenta  con programas para la enseñanza del español como segunda lengua para todos los niveles, ni textos de lectura fácil, por lo que nos corresponde a los docentes buscar programas extranjeros o elaborar el propio y crear los propios textos de lectura para que sean accesibles al nivel de lectura de los estudiantes”. Los maestros de escuelas para sordos tampoco tienen programas que faciliten la enseñanza de los alumnos, esto también supone un retraso en el proceso de aprendizaje.

Ocampo prepara semanalmente guías en las que incluye lecturas, dictados, preguntas y diferentes actividades. “Elaboro textos por niveles y envío videos a los alumnos en los que aparezco leyendo, declamando, cantando en LESSA  o dramatizando, según el contenido que estemos viendo”, dijo. Los alumnos de Lidia Ocampo, además, cuentan con libretas de lectura fácil, estas les permiten leer otros textos que no son parte del contenido semanal. Por otro lado, Lidia elabora material lúdico didáctico para reforzar las formas gramaticales, vocabulario, escritura libre y la forma interrogativa.

La pandemia por COVID-19 también significó grandes retos para los maestros de personas sordas. Aunque Ocampo mencionó que “el factor tiempo es una de las limitantes más grandes ahora y antes de la pandemia, actualmente el número de niños que llegan a la escuela es muy reducido y no todos los ausentes participan en las clases virtuales”. Además, agregó que el año pasado (2020), “no había mayor alternativa, la medida más factible fue enviar videos pregrabados y la comunicación por Whatsapp por ser más económica para muchos padres. Pero aun así muchos niños desaparecieron del ámbito educativo”.

Aunque se han establecido avances en el proceso de aprendizaje para personas con discapacidad auditiva, Ocampo afirmó que “aún el camino es muy largo, a mi parecer se está haciendo una inclusión pedagógica atropellada en el país, los niños y los adolescentes  sordos no estaban listos para una educación regular por su deficiente dominio del español escrito, o al menos no de la manera que se hizo. Creo que el estado debe tomar más conciencia de la problemática de la población sorda, de sus características específicas”. 

Mario Urbina, un joven sordo de 17 años, estudiante activo de segundo año de bachillerato del Complejo Educativo para Sordos Licenciada Griselda Zeledón, comenta que para él la educación también implicó dificultades, sin embargo, tuvo suerte al encontrarse con una maestra sorda con la cual tuvo muy buena conexión y de quien aprendió mucho. Aseguró que los maestros deben integrarse y tener un mejor desarrollo de ambas lenguas, el español y la lengua de señas para poder enseñar efectivamente, ya que hay algunos maestros oyentes que tienen años trabajando como docentes de sordos, pero que nunca han aprendido LESSA, por lo que la educación no es efectiva.

EL DESAFÍO DE SER UNA PERSONA SORDA

Mario también reconoce el apoyo de su tía y de su hermana que lo llevaron desde pequeño a la Asociación Salvadoreña de Sordos (ASS), donde convivió con personas sordas adultas, de quienes recibe muchos consejos. Mario anhela cumplir sus 18 años para poder legalmente ser miembro de la Asociación, para luchar conjuntamente por los derechos de las personas sordas. “Yo quiero estudiar y graduarme como abogado, quisiera trabajar en un juzgado, donde se que llegan muchos sordos con un montón de problemas, y también poder proteger los abusos de la ley, proteger la cultura sorda, y demostrar que se puede”, dijo.

Al igual que Urbina, Samuel Rivera es un joven de 19 años que actualmente trabaja en una empresa realizando oficios varios, y expresó que se siente muy agradecido de tener un empleo, porque para las personas sordas las oportunidades son limitadas en el campo laboral. “A las personas sordas les cuesta encontrar trabajo, y a algunos que les dan oportunidad, dan mal ejemplo, se portan mal y por eso pierden oportunidades, pero los sordos no tienen la culpa, lo que pasa es que antes no les enseñaron los papás, porque no les pusieron atención a sus hijos, no podían LESSA, no tenían tiempo, todo eso influye en la falta de comunicación y desobediencia”.

La falta de educación, orientación, inclusión de las personas sordas en El Salvador, no solamente se define en el desarrollo escolar, sino también, en la falta de insumos que el Estado brinda a los padres, sobre todo los menos privilegiados, para educar a sus hijos; puesto que lo que comienza en casa termina afectando el rumbo de sus vidas.

Así como Rebeca Soundy anhela ayudar a muchos niños y adolescentes sordos a leer y a escribir bien, como Mario Urbina, desea ser abogado para comprender las leyes y así proteger los derechos de la comunidad sorda, y como Samuel Rivera que sueña con ser chef profesional y docente certificado de LESSA, existe una gran cantidad de sordos con grandes sueños y habilidades, que solo será posible alcanzar a través del desarrollo de políticas públicas e involucramiento de todos y todas para que la discapacidad auditiva no sea una limitación en el país. 

Protección social universal; lucha entre el sector informal y el Estado

Ana Lucía Gallegos Paredes 00162215
Periodismo Multimedia

Una lucha histórica y social

Mercedes Estrada es una comerciante de la Mega Plaza en Sonsonate, en el área de mayoreo de verduras desde hace dos años. La joven de 22 años de edad relata cómo el negocio empezó con sus abuelos quienes se dedicaban a vender carne, pero luego, su madre decidió meterse al negocio de la fruta y de la verdura. A una corta edad Mercedes tuvo que tomar la responsabilidad total del negocio, ya que era la cabeza de la familia.

Para Estrada, el mundo de las ventas es difícil ya que no es un ambiente sencillo, la joven diariamente inicia su jornada a las 2 de la madrugada y finaliza a la una de la tarde los siete días de la semana. Mercedes relata que por problemas familiares tuvo que dejar su carrera universitaria mientras cursaba 3er año de Ingeniería Informática y hacerse cargo del negocio.

Fotografía por el Diario de Hoy

Sin embargo, nada la preparó para la pandemia del COVID-19 “uno se juega la vida en este trabajo, no podemos elegir quedarnos en la casa porque si no no comemos, si nos enfermamos no tenemos donde ir ni quien nos cuide” comenta.

Asimismo, con tan solo 22 años ha aprendido la responsabilidad de llevar sustento a su hogar aunque deba ponerse en riesgo “cuando uno tiene bocas que alimentar, la propia salud o vida de uno pasa a segundo puesto, es difícil y da miedo contagiarse pero los niños tienen que comer”, expresa.

Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) 750,637 salvadoreños estaban laborando en el sector informal en el 2018.

Infografía realizada por Lucía Gallegos

La desprotección de la seguridad social ha sido un problema que viene desde el siglo XX, la crisis sanitaria del COVID-19 solo realza lo que por muchos años ha permanecido en silencio según el especialista en estudios Latinoamericanos, Julio Gutiérrez.

Los vendedores informales son parte de un entramado complejo en la sociedad salvadoreña. Son algo que ni hasta la propia academia ha podido decidir cómo conceptualizar, sin embargo, lo han encasillado en los informes como sector informal. Y este concepto ha resurgido para referirse a las personas de trabajo por cuenta propia, quienes se han debatido entre el riesgo de contagio y desprotección social y el hambre, explica el especialista.

Para Julio César Gutiérrez aglutinar distintas actividades económicas en el término “sector informal” es reducir la realidad. Gutiérrez recalca que uno de los problemas estructurales ha sido el no dar una definición clara y completa del sector informal, “por una parte se ha comprendido como lo opuesto a la economía formal, compuesta por la empresa privada y el Estado, entonces todo aquello que está afuera lo categorizan como sector informal” menciona.

Las preocupaciones de Mercedes y de los demás comerciantes informales frente a la reactivación económica se sostienen con un problema que ha identificado Gutiérrez: la marginación por parte de las instituciones públicas.

Sujetos de impuestos sin derechos

Para Julio Gutierrez, el Estado debe atender al sector informal de manera horizontal. “El mayor error que puede hacer un gobierno es hacer planes sin consultarle a las personas que desea ayudar” explica.

Así mismo, el especialista comenta que un posible riesgo para todo el sector informal, incluyendo la actividad del comercio a la que se dedica Mercedes son las políticas públicas sin tomar en cuenta la participación de los mismos beneficiarios y la desprotección de la seguridad social.

Desde la creación de la Mesa de Apertura Económica, hasta la discusión sobre los beneficiarios del proyecto de ley de Fideicomiso, no se ha anunciado un plan que brinde alivio económico y protección social a todas las personas que trabajan en el sector informal, en especial a los más vulnerables.

Fotografía por Secretaría de Prensa de la Presidencia

A estos desafíos se agrega la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de aplicar una reforma fiscal en la que el sector informal pague un mono tributo, una alternativa que la multilateral dio al Gobierno cuando aprobó un préstamo de $389,00 millones en el marco de la pandemia.

Respecto al monotributo, Ricardo Castaneda, un economista e investigador del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) opina que la posibilidad de emplearlo puede darle beneficios al sector informal. “Lo veo como una oportunidad para que el sector informal pueda tener acceso al seguro social, a línea de créditos preferenciales” explica Castaneda. Además, dimensiona que El Salvador tiene niveles muy bajos de cobertura de seguridad social. “De acuerdo a las estadísticas de investigaciones que hemos realizado en ICEFI, una de cada cinco personas cotiza en el seguro social”.

Por el contrario, para Gutiérrez la idea de tributar al sector informal para saldar una deuda es aberrante. “Ellos han realizado trabajos esenciales que han sostenido a la economía en estas condiciones, de hecho, el sector informal ya está subsidiando al resto de la población con su propio trabajo” expresa. Y enfatiza que es más aberrante cuando los beneficios de ese endeudamiento ni siquiera llegan a estas personas.

Mercedes comenta que todos los vendedores pagan una mensualidad de $15 dólares a la alcaldía por el espacio en el mercado pero que no reciben ningún tipo de protección o ayuda por parte de este. “No hay mucha protección o sanitización tampoco llevan un control de los que estamos en la placita, pero siempre pasan cobrando al final del mes” expresa.

Puesto de Mercedes Estrada en la Plaza de Sonsonate. Fotografía: Mercedes Estrada

El alcalde de Sonsonate, Roberto Aquino, detalló que una de las medidas a implementar para controlar la propagación del virus en el municipio es la prohibición de las ventas ambulantes en las calles de la ciudad, argumentando que ellos aumentan las aglomeraciones. “El Cuerpo de Agentes Municipales y la Policía verificarán que no hayan vendedores informales en las calles, de encontrarlos, la mercadería les será decomisada” dijo Aquino.

Un camino cuesta arriba

La economía informal contribuye al empleo, los ingresos y los medios de vida, y en muchos países de ingreso bajo y de ingreso mediano tiene un papel económico importante. Sin embargo, los trabajadores de este ámbito carecen de la protección básica que los empleos del sector formal suelen ofrecer, e incluso de cobertura de seguridad social asegura Ricardo Castaneda, investigador del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI)

Según el artículo 3 de los estatutos del Seguro Social, “el régimen del Seguro Social obligatorio se aplicará originalmente a todos los trabajadores que dependan de un patrono, sea cual fuere el tipo de relación laboral que los vincule y la forma en que se haya establecido la remuneración. Podrá ampliarse oportunamente a favor de las clases de trabajadores que no dependen de un patrono”.

El problema, según Gutiérrez, es que la seguridad social se ha visto como un privilegio y no como un derecho humano universal. Al no tener una definición clara de qué es el sector informal el Estado puede evadir el tema de una cobertura integral de seguridad social para todos aquellos trabajadores que no entren en una categoría ambigua como lo es “trabajo formal e informal”.

Mercedes comenta que ella no se ha contagiado pero que varias compañeras en la Plaza sí. “Uno no sabe a quién está atendiendo, si esa persona está contagiada o no, aquí no hay mayor protocolo y el problema es que si uno se contagia y no puede salir a vender, tampoco tiene que comer”, explica la joven.

El derecho a la salud, seguridad social, pensiones y seguros de vida deben ser universalizados, según comenta Gutiérrez y debe dejarse de lado la idea de privilegios y burocracias y velar por la dignidad humana en todas sus áreas.

Autos híbridos que contaminan más que los diésel o gasolina

Vehículo eléctrico por parte de Syrsa Automoción / DIARIO DE ALMERÍA 

Opus concluye que los autos híbridos son vehículos con emisiones contaminantes con  etiquetas ecológicas que eluden la ley de control de gases.

Por  Paola Franco 

La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó la Ley de Fomento e Incentivos para la  Importación y Uso de Medios de Transporte Eléctricos e Híbridos. Según la promotora de  la Ley, Martha Evelyn Batres esta tiene “el propósito de contribuir a la movilidad sostenible,  la protección del medio ambiente y la salud de la población, a través de la reducción de  emisiones de dióxido de carbono que producen los autos de combustión”, sin embargo  empresas certificadas como Firestone y OPUS RSE han contrarrestado anteriormente los  propósitos de la ley. Según Opus los autos híbridos solo contaminan menos si su uso es  eléctrico y por consiguiente si sus baterías no son recicladas apropiadamente causan un alto  impacto ambiental.  

A nivel Internacional según los datos publicados por Volvo en 2020, la marca sueca revela que, entre enero y junio han entregado un total de 37.775 híbridos enchufables. Una cifra que  supone un crecimiento del 80% respecto al mismo periodo del pasado año 2019. Según Opus  RSE los motivos del disparo en las ventas se debe que emiten, en teoría, emiten menos gases y los usuarios pueden circular sin restricciones cuando se activan los protocolos  anticontaminación. 

Según Firestone México los autos híbridos tienen igual cantidad de ventajas y  desventajas, pues se clasifican en 3 grupos: El primero es un auto de tracción  eléctrica y un motor térmico los cuales generan electricidad para recargar la  batería a tope y luego desconectarse. El segundo es el auto hibrido en paralelo  donde los dos motores antes mencionados eléctrico y térmico le dan fuerza a la  transmisión. El tercer auto es el combinado donde ambos motores impulsan el  vehículo al tener conexión mecánica con las ruedas. 

“En los 3 tipos de modelos los híbridos no cuentan con un sistema plug -in para  alimentarse en tomas eléctricas ya que generan su propia energía reciclada, lo que  significa que el auto solo se mueve con la energía que se haya acumulado. Si sus  baterías no se reciclan pueden tener un mayor impacto ambiental que el auto  común” explica Firestone. Además del aspecto de la energía los contras prosiguen  al contar con dos motores que incrementan su peso, son más caros que un vehículo  tradicional y la reducción de uso de combustible no es segura, pues varia de la  distancia que se recorra. 

Sin embargo Opus RSE, empresa española creada con el fin de medir las emisiones de cada  vehículo en carretera sostienen “que los híbridos, cuando circulan en modo combustión, emiten en promedio más que su homólogo en diésel o gasolina”, lo que significa que no existe una mayor ventaja sobre tener un auto tradicional a un hibrido. 

Desde Opus RSE las únicas ventajas están en las campañas de las compañías que producen  los autos, pues al estudiar las campañas determinaron que los autos son clasificados con

etiquetas Eco y Cero, lo que les permite eludir cualquier restricción de tráfico a los usuarios  que los adquieran. 

En las campañas según explica Opus RSE al periódico El Español, han comprobado,  basándose en los gases más comunes que “los turismos modernos Euro 6 híbridos-diésel emiten hasta un 40% más de NOX que los Euro 6 diésel puros”, quiere decir que el auto hibrido Euro 6 es más contaminante que el Euro 6 tradicional. Opus también explica que lo  mismo aplica para los autos de gasolina, pues al medir las partículas de gas son hasta un 50%  más contaminante. Lo que concluye según Opus que los autos híbridos son vehículos con  emisiones contaminantes con etiquetas ecológicas que eluden la ley de control de gases. 

Implementación de híbridos en El Salvador 

podcast: Autos Hibridos contaminan más ¿Realidad o ficción?

Según Rafael Aquino, técnico automotriz una de las grandes desventajas es que los autos híbridos son más pesados que los tradicionales, lo que hace que la combustión del auto no este optimizada como los vehículos tradicionales. La segunda es que las baterías de los autos  híbridos tienen que ser rigurosamente recicladas, seguir un protocolo y según Rafael “En El  Salvador no hay una cultura de reciclaje, ni siquiera reciclan la basura entre plástico, cartón,  orgánico, etc. ya no hablemos de una batería que requiere de mucho tratamiento. Sin reciclar  va a causar un mayor impacto ambiental que las propias emisiones de gas de vehículos de  diésel o gasolina”. 

Por otra parte Rafael resalta que a su experiencia automotriz de 35 años, que el promedio de  un salvadoreño es llevar al taller a reparar el mismo auto de combustión durante años, hasta  que el carro deje de funcionar definitivamente. Aquino destaca que considera que solo el  10% de la población en El Salvador compraría un auto hibrido, porque la economía del  salvadoreño promedio no le permite costear no solo el auto, sino los repuestos limitados e  igual de costosos que el vehiculo. Lo que refleja que no solo no generaría una contribución 

significativa al medio ambiente, sino también no tendría ningún beneficio económico al  salvadoreño promedio. 

Variables según los conductores  

Mauricio Mejía Ingeniero Mecánico en Grupo Q describe que las repercusiones al medio  ambiente al usar autos híbridos varían dependiendo de la cultura que tenga el usuario.  Depende si el usuario carga o no la batería, si la recicla correctamente, el modo en que circula  y la distancia que corre con el auto. Según Equa Index, empresa que mide el número de  emisiones de cada modelo de auto, determina que el modelo Peugeot 3008 diésel Euro 5 tiene  las mismas emisiones de gas que su modelo equivalente en hibrido.  

Según Rafael no solo es la falsedad que autos híbridos “no contaminan’’ sino también el  precio que pagan por un auto que no tiene mucha diferencia de un diésel o gasolina, pues el  costo va desde los 10,000 dólares, sin contar el mantenimiento especializado. Rafael explica  que hay modelos de vehículos que, a pesar de no contar con distintivo de Cero Emisiones, 

contaminan menos que otros que sí lo tienen. 

Rafael considera que la ley propuesta por la diputada Martha Evelyn es absurda, pues la  primera medida que se debe de tomar antes de importar autos híbridos al país, es controlar a  gran escala los autos, camiones, buses, etc. que si emiten altas escalas de emisiones de gas.  Mantener un control de los vehículos que circulan y que cumplan los lineamientos técnicos para las emisiones de gas. “Después de haber controlado la emisión de cada vehículo en el  país, si podemos hablar sobre avanzar a una nueva forma de circular” explica Aquino. 

La ley no solo afecta el bolsillo de la economía del salvadoreño promedio, sino también no  contribuye a un cambio positivo en el medio ambiente. Según OPUS RSE la solución 

primeriza es optar por utilizar vehículos con menos emisiones de dióxido de carbono y no  autos que prometen “no emitir ningún gas”.

“te querés ver como un hombre”, son los comentarios que reciben las concursantes femeninas de Fisicoculturismo en El Salvador

Por Karen Gómez

Las fisicoculturistas en El Salvador enfrentan grandes retos para sobresalir en este deporte, sin embargo, el amor y la pasión las motiva a seguir adelante con sus sueños.  

Competencia nacional de Fisiculturismo en el  2018/ Fotografía cortesía de Fitness Center

Perseverancia, constancia y paciencia son las palabras claves con las que Kimberly Diaz, llena de orgullo, describe el proceso y la preparación que se tiene que llevar para ser una competidora de fisicoculturismo en El Salvador.

Kimberly es una joven de 22 años, originaria del departamento de Chalatenango, que desde sus 17 años entrena su cuerpo y mente para participar en las competencias nacionales e internacionales de fisicoculturismo femenino, en la categoría de Body Fitness Juvenil, logrando en este nivel un primer lugar en las competencias nacionales, y un segundo y tercer lugar en la competencia Centroamericana  realizada en Honduras, en diferentes niveles, en el 2018.

Según la enciclopedia Cubana, el concepto de fisicoculturismo se define como un deporte que tiene como objetivo un desarrollo muscular completo y equilibrado que requiere de  expresión de fuerza y proporción corporal.

La joven competidora aborda que dentro de esta  disciplina existen diversos retos y procesos que se deben de llevar a cabo para lograr posicionarse en el nivel que estas competencias ameritan. “Este deporte requiere sacrificios, tiempo y dedicación 24/7, porque no solo se trata de la hora que entrenas o las dos horas, sino lo que comes en todo el día”, comenta Kimberly. 

Desde el momento en el que ella decidió  participar en las competencias de fisicoculturismo, se enfrenta a grandes cambios de rutina y hábitos. Y es así como ella debe de llevar una dieta sumamente rigurosa y equilibrada que debe cumplir siempre al pie de la letra, sacrificando comidas y salidas con familias y amigos.

Por otra parte, Kimberly comenta que la dedicación y capacidad al momento de entrenar debe de ser muy equilibrada y constante, ya que los músculos deben de tener cierto nivel de desarrollo para participar en las competencias. Esto se logra con dietas bajas en grasas y con ejercicios cardiovasculares y de pesas. 

La competidora señala que el reto más grande es mantenerse enfocado y motivado, ya que existen diversos comentarios o acciones que pueden llegar a desanimar y generar cierta inseguridad en las atletas, logrando que se pierda el objetivo y el enfoque de la preparación. Sin embargo, ella tenía muy claro su finalidad en este deporte y no dejó que los prejuicios le perjudicaran como para  retirarse de las competencias. 

Fabricio Hernandez, Presidente de la Federación Salvadoreña de Fisicoculturismo y Deportes Afines (FSFC) comenta que este deporte requiere de cierto nivel de fuerza y de una capacidad física muy grande, por lo cual siempre ha sido adjudicado un deporte meramente másculino. Sin embargo, desde hace un par de años también se han abierto diversas modalidades femeninas, como lo son: Bikini, Body Fitness, Fitness, Wellness, Woman Ficit; estas siempre bajo el mismo objetivo y finalidad del Fisicoculturismo.

El momento de la pasarela era lo que más dificultaba comenta Kimberly/ Fotografía cortesía de Fitness Center

“Los músculos son para hombres”

Dentro de esta disciplina, los retos que enfrentan las mujeres son diversos, ya que no solo requiere  de entrenamientos constantes y de dietas ricas en proteínas y en carbohidratos, sino que, durante el proceso de preparación, las atletas deben afrontar  variedad de comentarios sexistas como “los músculos son para hombres”, “te vas a ver como un hombre”, comenta Kimberly.

“‘Te veías mejor antes’, era la expresión que más recibía. Yo ya estaba harta de ese comentario, ya que solo porque es un deporte que enseñas tu físico, las personas ya creen que tienen el derecho de opinar sobre tu cuerpo”, expresa Díaz.

La joven afirma que los comentarios, en el caso de las mujeres que practican el fisicoculturismo, siempre serán muy marcados y en constante comparación con el género másculino,  porque son parte de un constructo social que la misma cultura va creando. 

A la sociedad le hace falta aceptar que la mujer también se puede desenvolver en esta áreas que son reconstruidas como “masculinas”, aborda la atleta.

Karoline Alvarado, Socióloga y Técnica de Investigación del Servicio Social Pasionista, comenta que esta falta de aceptación del género femenino en algunos deportes se debe a cómo la sociedad ha creado un constructo de la masculinidad que consiste en ser fuerte, tener vigor, tener carácter, etc. Además de esto, en demostrar que el hombre está por encima de la mujer en cuanto a la capacidad física y psicológica. Se ha construido que el género femenino se debe desenvolver en otras áreas que no requieran de mucho desgaste físico, y que, de esta manera, puedan “lucir bien” ante los demás. 

Si bien es cierto este deporte se trata sobre la estética de un cuerpo, pero por el hecho que en unas modalidades el cuerpo de la mujer debe estar más desarrollado en cuanto a músculos, ya que se le adjudica que únicamente a quienes pueden practicar este deporte son los hombres, porque  se ha creído que son ellos quienes deben de tener músculos, no las mujeres, expresa Alvarado.  

La psicóloga Raquel Espinoza, de la clínica Psico-Equilibrate, aborda que la mujer,  al participar en los deportes que requieren de mucha fuerza y dedicación, rompen con ciertos esquemas mentales a los que la sociedad está acostumbrada, y por ello, algunas personas buscan minimizar el trabajo de la mujer haciéndole diversos comentarios que puedan dañar la psique de la persona competidora. 

Por otra parte, Fabricio Hernandez, considera que la expresión “te vas a ver como un hombre” es completamente errónea, ya que una mujer nunca podrá parecerse físicamente a un hombre. Si bien el fisicoculturismo busca un cuerpo con un 0% de grasa, que se desarrolle y se haga crecer los músculos, siempre será bajo la normalidad de cada cuerpo, mientras que no se utilice ningún tipo de sustancias que alteren el crecimiento de los músculos.

La socióloga Alvarado, quien también es columnista de la revista feminista La Brújula, comenta que estas expresiones fomentan de gran manera el machismo y la imposición del patriarcado en la sociedad, ya que, el hecho de comparar a las personas fomenta el concepto que un individuo puede ser débil o ser menos capaz de desenvolverse en los deportes debido a su género.

Sin embargo, estas no son las únicas adversidades que deben de pasar las competidoras de fisicoculturismo en El Salvador. Fabricio Hernández comenta que, muchas veces, las mujeres que están dentro de este deporte abandonan las competencias cuando ya cuentan con una pareja sentimental.

“Algunas mujeres con mucho potencial terminan fuera, a veces quizá por respeto a su pareja o sus parejas se lo exigen, pero si hay casos que se pierde el potencial deportivo de una mujer, ya cuando vienen a tener una pareja. Eso es lamentable”, expresa Hernández.

Competencia centroamericana de Fisicoculturista realizada en Honduras/ Fotografía cortesía

La psicología en los deportes

“El factor psicológico es lo que más agota. Por mi parte es lo que más me afectó” recuerda con mucho sentimiento Kimberly.

La atleta expresa que el fisicoculturismo es uno de los deportes que se debe de tener una mentalidad fuerte, porque se está evaluando lo estético, y esto puede generar problemas psicológicos, ya que, desde el momento que se sube a una tarima, las personas van a empezar a juzgar y a opinar sobre tu cuerpo.

En nuestra sociedad, este tipo de acciones y comentarios son normalizados, creyendo que por el hecho de ser mujer, las demás personas tienen el derecho de opinar y  decidir en qué tipo de deportes y de qué manera ellas pueden desenvolverse, opina Alvarado. 

Este tipo de situaciones generan un impacto psicológico bastante grande para las competidoras, causando ansiedad, baja autoestima e inseguridades. Ya que, no solo deben de lidiar con la presión de las competencias y del proceso, sino también deben de saber llevar de la mejor manera estos aspectos negativos, para que no les afecte al momento de concursar, aborda Espinoza.

Según la psicóloga Raquel Ezpinoza, la sociedad salvadoreña debe de comenzar a cambiar estos prejuicios y estereotipos que desde pequeños se han ido inculcando, como el que la mujer debe desempeñar un cierto rol y en este no entran algunos deportes, porque estos son considerados estrictamente para hombres. Hay muchas jóvenes que se apasionan por esta actividad, poniendo muchas ganas y esfuerzos en las competencias.

Kimberly, con mucho entusiasmo, comparte los procesos y los triunfos que ha tenido en estas competencias, sintiéndose orgullosa y segura de lo que ha logrado a pesar de las adversidades que ha tenido que pasar.

Las mujeres como Kimberly, que rompen los estigmas en la sociedad, “son aquellas que ayudarán a que un día al género femenino no se le imponga roles y normas que deban de seguir, evitando que puedan discriminar o señalar a la mujer por el hecho de participar en un cierto tipo de deporte que les apasione”, expresa la socióloga Alvarado.

Las fisicoculturistas deben de pasar por un proceso largo y difícil, en el cual deben de adaptar sus dietas, entrenamiento y estilos de vida para las competencias, generando esto un cierto estrés. Sin embargo, por el hecho de ser del género femenino esta carga y estrés se multiplica.

Luego de cada competencia Kimberly se iba a su restaurante favorita a comer lo que se le antojara/Fotografía cortesía.

El apoyo del gobierno en el fisicoculturismo 

El amor y la pasión por el deporte es lo que motiva a Kimberly a competir a llevar este estilo de vida como fisicoculturista, ya que, en estas actividades, los premios para las ganadoras son únicamente un trofeo de reconocimiento, porque la federación no cuenta con muchos recursos, ni mayor apoyo por parte del gobierno, para reconocer de una mejor el esfuerzo de las competidoras, aborda la atleta.

Kimberly nos aborda que la preparación para estas competencias son costosas, ya que se debe de cuidar mucho la alimentación para seguir con las dietas. Por parte de la federación, en algunas ocasiones, se le proporciona a las competidoras huevos y pollo, que son de los alimentos más consumidos por las fisicoculturistas. Sin embargo, el gasto es grande, ya que se debe de tener suplementos, comida y entrenamiento durante todo el proceso, y algunas veces no se les reconoce a las concursantes de la manera que se merecen. En algunos casos se cuenta con una ayuda monetaria a aquellos fisicoculturistas que ya cuentan con una amplia trayectoria, pero esto son unos cinco deportistas máximo, comenta.

Por otra parte, Farbricio Hernandez comenta que, como federación, cuentan con el mejor recurso humano y a través de este es como sobresalen, ya que, en cuanto al ámbito económico, la Federación de Fisicoculturismo es la cuarta de 47 federaciones deportivas con peor presupuesto en el país, afirma.  

“La falta de apoyo económico dentro las competencias de fisicoculturismo también es un factor desalentador para las atletas, ya que debes de conformarte con el trofeo y con el reconocimiento”, expresa Díaz.