“te querés ver como un hombre”, son los comentarios que reciben las concursantes femeninas de Fisicoculturismo en El Salvador

Por Karen Gómez

Las fisicoculturistas en El Salvador enfrentan grandes retos para sobresalir en este deporte, sin embargo, el amor y la pasión las motiva a seguir adelante con sus sueños.  

Competencia nacional de Fisiculturismo en el  2018/ Fotografía cortesía de Fitness Center

Perseverancia, constancia y paciencia son las palabras claves con las que Kimberly Diaz, llena de orgullo, describe el proceso y la preparación que se tiene que llevar para ser una competidora de fisicoculturismo en El Salvador.

Kimberly es una joven de 22 años, originaria del departamento de Chalatenango, que desde sus 17 años entrena su cuerpo y mente para participar en las competencias nacionales e internacionales de fisicoculturismo femenino, en la categoría de Body Fitness Juvenil, logrando en este nivel un primer lugar en las competencias nacionales, y un segundo y tercer lugar en la competencia Centroamericana  realizada en Honduras, en diferentes niveles, en el 2018.

Según la enciclopedia Cubana, el concepto de fisicoculturismo se define como un deporte que tiene como objetivo un desarrollo muscular completo y equilibrado que requiere de  expresión de fuerza y proporción corporal.

La joven competidora aborda que dentro de esta  disciplina existen diversos retos y procesos que se deben de llevar a cabo para lograr posicionarse en el nivel que estas competencias ameritan. “Este deporte requiere sacrificios, tiempo y dedicación 24/7, porque no solo se trata de la hora que entrenas o las dos horas, sino lo que comes en todo el día”, comenta Kimberly. 

Desde el momento en el que ella decidió  participar en las competencias de fisicoculturismo, se enfrenta a grandes cambios de rutina y hábitos. Y es así como ella debe de llevar una dieta sumamente rigurosa y equilibrada que debe cumplir siempre al pie de la letra, sacrificando comidas y salidas con familias y amigos.

Por otra parte, Kimberly comenta que la dedicación y capacidad al momento de entrenar debe de ser muy equilibrada y constante, ya que los músculos deben de tener cierto nivel de desarrollo para participar en las competencias. Esto se logra con dietas bajas en grasas y con ejercicios cardiovasculares y de pesas. 

La competidora señala que el reto más grande es mantenerse enfocado y motivado, ya que existen diversos comentarios o acciones que pueden llegar a desanimar y generar cierta inseguridad en las atletas, logrando que se pierda el objetivo y el enfoque de la preparación. Sin embargo, ella tenía muy claro su finalidad en este deporte y no dejó que los prejuicios le perjudicaran como para  retirarse de las competencias. 

Fabricio Hernandez, Presidente de la Federación Salvadoreña de Fisicoculturismo y Deportes Afines (FSFC) comenta que este deporte requiere de cierto nivel de fuerza y de una capacidad física muy grande, por lo cual siempre ha sido adjudicado un deporte meramente másculino. Sin embargo, desde hace un par de años también se han abierto diversas modalidades femeninas, como lo son: Bikini, Body Fitness, Fitness, Wellness, Woman Ficit; estas siempre bajo el mismo objetivo y finalidad del Fisicoculturismo.

El momento de la pasarela era lo que más dificultaba comenta Kimberly/ Fotografía cortesía de Fitness Center

“Los músculos son para hombres”

Dentro de esta disciplina, los retos que enfrentan las mujeres son diversos, ya que no solo requiere  de entrenamientos constantes y de dietas ricas en proteínas y en carbohidratos, sino que, durante el proceso de preparación, las atletas deben afrontar  variedad de comentarios sexistas como “los músculos son para hombres”, “te vas a ver como un hombre”, comenta Kimberly.

“‘Te veías mejor antes’, era la expresión que más recibía. Yo ya estaba harta de ese comentario, ya que solo porque es un deporte que enseñas tu físico, las personas ya creen que tienen el derecho de opinar sobre tu cuerpo”, expresa Díaz.

La joven afirma que los comentarios, en el caso de las mujeres que practican el fisicoculturismo, siempre serán muy marcados y en constante comparación con el género másculino,  porque son parte de un constructo social que la misma cultura va creando. 

A la sociedad le hace falta aceptar que la mujer también se puede desenvolver en esta áreas que son reconstruidas como “masculinas”, aborda la atleta.

Karoline Alvarado, Socióloga y Técnica de Investigación del Servicio Social Pasionista, comenta que esta falta de aceptación del género femenino en algunos deportes se debe a cómo la sociedad ha creado un constructo de la masculinidad que consiste en ser fuerte, tener vigor, tener carácter, etc. Además de esto, en demostrar que el hombre está por encima de la mujer en cuanto a la capacidad física y psicológica. Se ha construido que el género femenino se debe desenvolver en otras áreas que no requieran de mucho desgaste físico, y que, de esta manera, puedan “lucir bien” ante los demás. 

Si bien es cierto este deporte se trata sobre la estética de un cuerpo, pero por el hecho que en unas modalidades el cuerpo de la mujer debe estar más desarrollado en cuanto a músculos, ya que se le adjudica que únicamente a quienes pueden practicar este deporte son los hombres, porque  se ha creído que son ellos quienes deben de tener músculos, no las mujeres, expresa Alvarado.  

La psicóloga Raquel Espinoza, de la clínica Psico-Equilibrate, aborda que la mujer,  al participar en los deportes que requieren de mucha fuerza y dedicación, rompen con ciertos esquemas mentales a los que la sociedad está acostumbrada, y por ello, algunas personas buscan minimizar el trabajo de la mujer haciéndole diversos comentarios que puedan dañar la psique de la persona competidora. 

Por otra parte, Fabricio Hernandez, considera que la expresión “te vas a ver como un hombre” es completamente errónea, ya que una mujer nunca podrá parecerse físicamente a un hombre. Si bien el fisicoculturismo busca un cuerpo con un 0% de grasa, que se desarrolle y se haga crecer los músculos, siempre será bajo la normalidad de cada cuerpo, mientras que no se utilice ningún tipo de sustancias que alteren el crecimiento de los músculos.

La socióloga Alvarado, quien también es columnista de la revista feminista La Brújula, comenta que estas expresiones fomentan de gran manera el machismo y la imposición del patriarcado en la sociedad, ya que, el hecho de comparar a las personas fomenta el concepto que un individuo puede ser débil o ser menos capaz de desenvolverse en los deportes debido a su género.

Sin embargo, estas no son las únicas adversidades que deben de pasar las competidoras de fisicoculturismo en El Salvador. Fabricio Hernández comenta que, muchas veces, las mujeres que están dentro de este deporte abandonan las competencias cuando ya cuentan con una pareja sentimental.

“Algunas mujeres con mucho potencial terminan fuera, a veces quizá por respeto a su pareja o sus parejas se lo exigen, pero si hay casos que se pierde el potencial deportivo de una mujer, ya cuando vienen a tener una pareja. Eso es lamentable”, expresa Hernández.

Competencia centroamericana de Fisicoculturista realizada en Honduras/ Fotografía cortesía

La psicología en los deportes

“El factor psicológico es lo que más agota. Por mi parte es lo que más me afectó” recuerda con mucho sentimiento Kimberly.

La atleta expresa que el fisicoculturismo es uno de los deportes que se debe de tener una mentalidad fuerte, porque se está evaluando lo estético, y esto puede generar problemas psicológicos, ya que, desde el momento que se sube a una tarima, las personas van a empezar a juzgar y a opinar sobre tu cuerpo.

En nuestra sociedad, este tipo de acciones y comentarios son normalizados, creyendo que por el hecho de ser mujer, las demás personas tienen el derecho de opinar y  decidir en qué tipo de deportes y de qué manera ellas pueden desenvolverse, opina Alvarado. 

Este tipo de situaciones generan un impacto psicológico bastante grande para las competidoras, causando ansiedad, baja autoestima e inseguridades. Ya que, no solo deben de lidiar con la presión de las competencias y del proceso, sino también deben de saber llevar de la mejor manera estos aspectos negativos, para que no les afecte al momento de concursar, aborda Espinoza.

Según la psicóloga Raquel Ezpinoza, la sociedad salvadoreña debe de comenzar a cambiar estos prejuicios y estereotipos que desde pequeños se han ido inculcando, como el que la mujer debe desempeñar un cierto rol y en este no entran algunos deportes, porque estos son considerados estrictamente para hombres. Hay muchas jóvenes que se apasionan por esta actividad, poniendo muchas ganas y esfuerzos en las competencias.

Kimberly, con mucho entusiasmo, comparte los procesos y los triunfos que ha tenido en estas competencias, sintiéndose orgullosa y segura de lo que ha logrado a pesar de las adversidades que ha tenido que pasar.

Las mujeres como Kimberly, que rompen los estigmas en la sociedad, “son aquellas que ayudarán a que un día al género femenino no se le imponga roles y normas que deban de seguir, evitando que puedan discriminar o señalar a la mujer por el hecho de participar en un cierto tipo de deporte que les apasione”, expresa la socióloga Alvarado.

Las fisicoculturistas deben de pasar por un proceso largo y difícil, en el cual deben de adaptar sus dietas, entrenamiento y estilos de vida para las competencias, generando esto un cierto estrés. Sin embargo, por el hecho de ser del género femenino esta carga y estrés se multiplica.

Luego de cada competencia Kimberly se iba a su restaurante favorita a comer lo que se le antojara/Fotografía cortesía.

El apoyo del gobierno en el fisicoculturismo 

El amor y la pasión por el deporte es lo que motiva a Kimberly a competir a llevar este estilo de vida como fisicoculturista, ya que, en estas actividades, los premios para las ganadoras son únicamente un trofeo de reconocimiento, porque la federación no cuenta con muchos recursos, ni mayor apoyo por parte del gobierno, para reconocer de una mejor el esfuerzo de las competidoras, aborda la atleta.

Kimberly nos aborda que la preparación para estas competencias son costosas, ya que se debe de cuidar mucho la alimentación para seguir con las dietas. Por parte de la federación, en algunas ocasiones, se le proporciona a las competidoras huevos y pollo, que son de los alimentos más consumidos por las fisicoculturistas. Sin embargo, el gasto es grande, ya que se debe de tener suplementos, comida y entrenamiento durante todo el proceso, y algunas veces no se les reconoce a las concursantes de la manera que se merecen. En algunos casos se cuenta con una ayuda monetaria a aquellos fisicoculturistas que ya cuentan con una amplia trayectoria, pero esto son unos cinco deportistas máximo, comenta.

Por otra parte, Farbricio Hernandez comenta que, como federación, cuentan con el mejor recurso humano y a través de este es como sobresalen, ya que, en cuanto al ámbito económico, la Federación de Fisicoculturismo es la cuarta de 47 federaciones deportivas con peor presupuesto en el país, afirma.  

“La falta de apoyo económico dentro las competencias de fisicoculturismo también es un factor desalentador para las atletas, ya que debes de conformarte con el trofeo y con el reconocimiento”, expresa Díaz.